La comunión hombre-mujer, un regalo de Dios para el mundo

8 de Abril de 2018

Hace apenas unos días que contemplábamos, en los días de Semana Santa, los misterios más grandes del año cristiano: la victoria de la vida sobre la muerte; de la luz sobre la cruz; de la esperanza en el amor de Dios que nos salva, sobre el desasosiego de la humanidad herida por la separación respecto a Él y a los hermanos.

Apenas una semana después, y todavía con el entusiasmo de la Resurrección brotándonos a borbotones del corazón, dirigimos nuestra mirada al principio de la vida de Jesús, a los tiempos incluso previos a su nacimiento. Y es que todo lo que vino después, hasta la consumación de la redención por la Resurrección de Jesús, lo hizo como consecuencia del primer misterio de la vida de Cristo: la Encarnación del Verbo de Dios. 

En esta fiesta, que este año celebraremos litúrgicamente el 9 de abril, los cristianos enmudecemos con corazón agradecido ante el abajamiento de Dios, que toma carne humana para elevar a la humanidad hasta casi divinizar a la criatura. El misterio de la Encarnación es el misterio de dos naturalezas, la divina y la humana, que se encuentran y se reclaman mutuamente, para entrar en íntima comunión.

SEMANA DE LA FAMILIA

Naturaleza, encuentro, comunión. Estas tres palabras van a centrar nuestra reflexión en las jornadas que, como cada año, el secretariado de pastoral familiar de nuestra diócesis va a organizar, coincidiendo con la fiesta de la Encarnación, en los días 9, 10 y 11 de abril. El lema que da unidad a esta XXVIII Semana de la Familia, “La comunión hombre-mujer, un regalo de Dios para el mundo”, sintetiza perfectamente esta idea.

En las últimas décadas se está colando en el pensamiento colectivo un planteamiento, el de la ideología de género, que se opone a una de las percepciones más evidentes para el ser humano: todos tenemos una naturaleza, que nos marca como personas, y que nos viene dada con el don de la vida. Esta naturaleza, inscrita en nuestra biología, nos determina en nuestras relaciones con los demás, con Dios y con nosotros mismos, y una de sus características fundamentales es que somos naturalmente determinados a la donación a los demás, no sólo de un modo simbólico, sino sobre todo en la “encarnación” que somos cada uno. Por medio de nuestro cuerpo nos relacionamos con todo lo que nos rodea, y con las demás personas. Es por ello que el cuerpo nos abre al encuentro con los demás, que no son seres contra los que voy  por la vida, sino personas iguales a mí, con las que me configuro como hijo de Dios. En ese encuentro y comunión de personas, una característica fundamental es la de ser personas sexuadas.

La sexualidad es un don divino, que nos habla de alteridad, de buscar la complementariedad en el otro o en la otra, y así nos abrimos con optimismo a un universo en el que no vemos en esas otras personas a enemigos de los que defenderme, sino a hermanos con los que construir, ya en la tierra, ese pedacito de cielo que Dios quiso acercarnos con su propia Encarnación y que espera que ayudemos a edificar.

Con este planteamiento positivo, y no desde posturas polémicas que llevarían la reflexión a estériles callejones sin salida, la propuesta de la Semana de la Familia de este año es clara. Como cada año, nos reuniremos en torno a la Mesa de la Palabra y de la Eucaristía, para renovar nuestro compromiso como gran familia de familias que se encarnan en el mundo y en él intentan transmitir la alegría del evangelio de la vida. Así, celebraremos la Eucaristía de la Encarnación el 9 de abril, a las 20 h. en la S.I. Catedral junto con nuestro Obispo, D. Ciriaco Benavente.

Y los días 10 y 11, contaremos con la presencia de dos expertos que nos ayudarán a dar respuesta a los retos que la ideología de género plantea para nuestra sociedad y para la educación de nuestros hijos, retos que necesitan de esas respuestas que de modo propositivo y fundamentado nos aportarán los doctores Enrique Burguete (martes 10) y Julio Tudela (miércoles 11). Ambos profesores de la Universidad Católica de Valencia forman parte de un equipo multidisciplinar que ya en alguna ocasión han tenido la oportunidad de mostrarnos su saber hacer en nuestra diócesis. Estas dos ponencias tendrán lugar en el Salón de Actos del Obispado, a partir de las 19:30 h. Sentiros todos invitados a participar de estos tres días de encuentro en los que renovar nuestra gratitud a Dios por el don de la vida, y de una vida encarnada en la realidad, de la que él mismo no se quiso privar.


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