El Plan de Pastoral tiene un fondo y una base que le dan consistencia y seguridad. Es la tarea pastoral callada, sacrificada y generosa que se viene realizando día tras día en nuestras parroquias, arciprestazgos y diócesis. Es la tarea de sacerdotes, religiosos y laicos que cuidan día tras día nuestros viejos surcos para que crezca la semilla o que buscan otros nuevos en esa tierra resbaladiza de los retos y desafíos para que también allí arraigue el Evangelio. Es la tarea de cada día realizada en torno a los cuatro puntos, que en su momento formuló nuestro Proyecto de Iglesia Diocesana.
I. Colaborar en la construcción del Reino de Dios anunciando a Jesucristo con obras y palabras
La Evangelización es un principio elemental y fundamental de la acción pastoral. Comprende el servicio de la Palabra, el testimonio y presencia de los creyentes en los diversos ambientes de la sociedad, la relación fe-cultura, la transformación cristiana de la realidad, el conocimiento y seguimiento de la persona de Jesús,… a través de catequesis, cursillos, charlas, reuniones y otras actividades de las parroquias.
II. Vivir y ofrecer un estilo de Iglesia como Pueblo de Dios y comunidad fraterna
Es el trabajo encaminado a crear un determinado estilo de vida parroquial cuyos distintivos son la fraternidad, el sentido de familia y de Pueblo de Dios, la comunión, la participación, la corresponsabilidad, la amistad, y todo aquello que hace de la parroquia una comunidad al servicio de la evangelización.
Las convivencias, encuentros, asambleas, consejos, trabajo en los diversos servicios de la comunidad,… son cauces ordinarios para la creación de este estilo de vida parroquial. Las celebraciones, especialmente la Eucaristía, ocupan un lugar central en la configuración de nuestras comunidades como Pueblo de Dios y comunidad fraterna.
III. Opción por una Iglesia pobre y desde los pobres
Es la opción por mantener viva y transparente la presencia de Jesús entre nosotros, tanto en el modo de vida de cada uno como en el servicio al mundo de la pobreza y de la marginación. El servicio de la caridad, realizado por Cáritas y otras instituciones o asociaciones, tiene un gran sentido evangelizador para la sociedad de hoy.
IV. Intensificar la formación de los agentes de pastoral
La formación de los agentes de pastoral es una de las principales preocupaciones y tareas de las parroquias y comunidades. A la formación dedican las parroquias y comunidades gran parte de sus actividades: acompañamiento personal e institucional, cursos, retiros, jornadas, etc.
Estos cuatro elementos constituyen el entramado de la tarea pastoral en el ámbito diocesano, parroquial y arciprestal. Por ello es muy importante que periódicamente animemos y revisemos estos elementos que no pueden faltar en nuestras programaciones y en nuestra tarea pastoral. |