El nuevo Plan de Pastoral inicia su andadura con la carta que escribe el Sr. Obispo a los arciprestes el día 4 de abril de 2007. Pide en esta carta que, teniendo presente el Plan de Pastoral de la Conferencia Episcopal Española, “Vivir de la Eucaristía”, y el momento que vive la sociedad actual y la Iglesia diocesana, presentemos los desafíos que consideremos más importantes, con su correspondientes objetivos y acciones, en torno al anuncio de la Palabra, las celebraciones y el servicio de la caridad. Este trabajo se realiza durante el último trimestre del presente curso en las parroquias, arciprestazgos, delegaciones, reuniones de arciprestes y encuentros arciprestales de final de curso. La Comisión Diocesana de Pastoral recoge estas aportaciones y las presenta para su estudio en la Convivencia Sacerdotal de Septiembre y en el Consejo Diocesano de Pastoral. El Plan de Pastoral es aprobado por el Consejo Presbiteral en la reunión celebrada en el mes de octubre.
El Plan de Pastoral es un instrumento al servicio de la evangelización. Es una llamada de atención que nos hacemos nosotros mismos, como Iglesia diocesana, en el nombre del Señor, para dar una respuesta concreta, eficaz y evangélica a todo aquello que necesita un mejor tratamiento pastoral. Es la preocupación evangelizadora de toda la Iglesia diocesana, presidida por su Pastor, por afrontar nuevas situaciones de la sociedad de hoy, por roturar nuevos campos en la viña del Señor, por llegar donde cuesta llegar, por hacer mejor lo que venimos haciendo ya.
En un Plan de Pastoral el artífice principal es el Espíritu Santo: ilumina la mente, crea inquietudes, fortalece motivaciones. Enseña a ver y a tratar lo visto con criterios evangélicos, favorece el mutuo entendimiento porque lo importante es el servicio al Evangelio. En un Plan de Pastoral también ocupamos un lugar importante los diocesanos, especialmente los agentes de pastoral: nos corresponde llevar a la práctica todo aquello que se pone en nuestras manos. Será necesario que parroquias y arciprestazgos adapten el Plan a su ámbito concreto a través de las programaciones parroquiales y arciprestales, contando para ello con el servicio de las Delegaciones.
El Plan de Pastoral, con su Objetivo General “Vivir de la Eucaristía en una Sociedad Secularizada”, nace de unas preocupaciones: 1) Acompañar a los agentes de pastoral para ayudarles en su vida y en su tarea pastoral, proponiéndoles como principio iluminador la Vida que dimana de la Eucaristía, tanto en el anuncio de la Palabra como en la celebración litúrgica y en el servicio de la Caridad. Al hablar de agentes de pastoral el Plan recuerda a la familia por ser lugar de transmisión de valores morales y de vida cristiana. 2) Alentar la vida de las parroquias y comunidades para que sean casas cálidas y acogedoras en las que nos podamos sentar en la mesa de la Palabra, compartir el mismo Pan y practicar el servicio de la Caridad. 3) El Plan quiere ser ante todo evangelizador, fijándose en unas prioridades en cuanto a sus destinatarios que requerirán un esfuerzo especial para llegar al hombre de hoy tanto en las actitudes como en el modo de proceder del evangelizador. |